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Nacimiento del río Gándara

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El parque natural de los Collados del Asón, esconde un sinfín de lugares espectaculares, con la particularidad de que al encontrarse alejados de las principales vías de comunicación, no están excesivamente masificados.

Barrio de Villaverde de La Gándara

Uno de estos lugares que no podemos dejar de visitar, es el mirador volado sobre el nacimiento del río Gándara.

El río Gándara nace de forma abrupta en la localidad que le da nombre, La Gándara, vertiendo sus aguas por una singular cascada de forma escalonada. Sobre la cascada, han construído un mirador que cuelga sobre el precipicio, y que no es apto para los que tengan vértigo… añado, para desanimarlos aún más, que el fondo del mirador está hecho de rejilla, por lo que a veces parece que estás suspendido sobre el abismo.

Se puede llegar desde Arredondo, aprovechando para extasiarse un rato frente a la cascada del nacimiento del río Asón, desde Ramales de la Victoria, parando a comprar un poco de queso en Quesoba, o desde Burgos, atravesando el espectacular Portillo de la Sía. Ambos ríos, Asón y Gándara, se unen 18 km. más abajo, por lo que tampoco es mala idea visitar los nacimientos, el lugar donde confluyen, y acercarse luego a su desembocadura, en la bahía de Santoña, a tomarse unas buenas anchoas. Así conocemos todo el ciclo vital de un río, de cabo a rabo.

El acceso al mirador está perfectamente indicado en la carretera general. A la entrada nos encontramos el Centro de Interpretación del Parque Natural Collados del Asón, donde podemos hacer una paradita para recabar información acerca de los atractivos de la zona. Tras pasar el centro, enfilamos una pista, que atraviesa un merendero a la sombra de los árboles, para aquellos que quieran completar la excursión con un buen picnic, y que tras unos pocos metros, nos lleva al aparcamiento que da servicio al mirador.

Tened en cuenta que en pleno estío, es posible que el nacimiento no lleve mucha agua, por lo que recomiendo visitarlo en primavera u otoño para verlo en toda su plenitud.

¡Y ya estamos ahí! Ahora solo os resta haceros unas buenas fotos, vacilar a los que tengan vértigo, respetar la naturaleza, tener cuidado porque no es un sitio para hacer tonterías, y llevaros un buen recuerdo para contar a vuestros amigos.

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