Isla de la Torre en Santander

En la entrada de la bahía de Santander, emerge un peñón rocoso coronado por un edificio blanco que ocupa gran parte de su superficie. Es la Isla de la Torre.

La isla ha tenido más nombres que vidas tiene un gato.

Podría pensarse que la denominación con la que actualmente se la conoce es contemporánea, ya que el edificio que ocupa la mayor parte de su superficie, fue construído en 1930, pero por lo que hemos comprobado en mapas antiguos, es anterior.

En 1794 aparece un mapa detallado de la bahía, en el que la isla aparece con su actual denominación.

Durante la guerra de sucesión, que tuvo lugar entre 1701 y 1713, la isla de la Torre albergaba una batería de artillería, destina a la defensa costera de Santander. Durante un tiempo, sé la conoció como la Isla de la Corona, ya que se instaló una gran tienda campaña, que tenía forma de corona. Es posible que dicha batería estuviera erigida en una torre, y que de ahí derivara su actual nombre.

El edificio que actualmente hospeda la Escuela de Vela, lo erigió la Sociedad de Fomento de Caza y Pesca como sede de su club social, por lo que mi padre, y otras personas de su época, la conocían como la Isla de Caza y Pesca.

Es un edificio de líneas puras, de estilo racionalista.

Y aquí paso a citar las palabras de la web para la difusión del patrimonio de la región, del Colegio de Arquitectos de Cantabria.

El edificio original recogía gran parte del lenguaje racionalista propugnado por dicho movimiento referido a los motivos náuticos. El carácter se acerca a la tipología de pabellón, apoyándose en finos pilotis sobre la roca. Dispone de un deambulatorio perimetral en voladizo unido a la estructura de hormigón armado así como otros elementos prototípicos de esta arquitectura como el color blanco, las barandillas de tubo redondo y una imagen formal muy característica que recuerda a los puentes de mando de los navíos.

Actualmente y tras numerosas reformas muy poco afortunadas, el edificio se encuentra totalmente desvirtuado, aunque mantiene algunas trazas que permiten intuir el edificio original.

Nosotros, de pequeños, la llamábamos Isla de los Ratones. Un nombre que en realidad corresponde a un islote bahía adentro, pegada al gaseoducto de Calatrava, también conocido como Isla de Marnay.

A la isla de la Torre, durante los días con mareas vivas, se puede llegar desde tierra firme por medio de un tómbolo de arena y rocas, que la bajamar deja al descubierto. Entonces se transforma de isla a península, e igual tiene, en su nueva forma, un nombre secreto que nosotros desconocemos.

Hubo un tiempo en el que la isla se unía a tierra por medio de un puente, hoy truncado, que es el actual malecón que sale desde la playa de Bikinis.

Como la casi totalidad de su superficie está ocupada por la Escuela de Vela, no es visitable, a no ser que estés apuntado a un curso. De todas maneras, durante la marea baja, la pequeña playa que descubre el água, es perfectamente accesible.

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