Húsares de Cantabria

Húsares de Cantabria… parece el nombre de un club de motociclistas, o la fantástica denominación que se han dado un grupo de adictos a los juegos de rol. Pero no, los Húsares de Cantabria existieron, y tuvieron una vida corta pero gloriosa, participando en combates decisivos en la historia de España.

Pero vayamos por partes y os cuento algo acerca de esta unidad. Y para situarnos, nos vamos al valle de Liébana, en concreto a Colio, en Cillorigo de Liébana.

En Colio hay un viejo caserón, con una preciosa portalada, transformado ahora en alojamiento rural, que tiene una historia muy interesante.

Juan José González de la Riva y Vivanco

Es la antigua academia de caballería de los Húsares de Cantabria. Si, como lo oís, una academia de caballería en mitad de las montañas. Pero tiene su explicación, porque los húsares eran un cuerpo de caballería muy particular.

Los húsares constituían lo que se llama caballería ligera, cuya misión principal era explorar, observar al enemigo, infiltrarse entre sus líneas, para después poner esa información al servicio del Ejército en el que formaban. También atacaban a las partidas de avituallamiento, a destacamentos aislados, y aprovechaban las ventajas tácticas en las batallas para acosar al enemigo o infiltrarse por las zonas más vulnerables. No solían tomar parte en las enormes cargas que hacía la caballería más pesada y que vemos en las películas de guerra.

El germen de los Húsares de Cantabria fue una unidad organizada por el teniente coronel Juan José González de la Riva y Vivanco, VI Marqués de Villa Alcázar, natural de Selaya. Al principio actuaban con lo que tenían, cabalgando en pequeños caballos mochinos y asturcones, a modo de guerrilla, con más voluntad que armas, aprovechando el terreno escarpado para acosar a las tropas francesas y salir después por piernas, o mejor dicho pezuñas.

Pronto la unidad fue creciendo, tanto en efectivos como en material, pasando a constituir dos escuadrones, e integrándose en la División Cántabra, del General Díaz Porlier.

La División de Cantabria estaba compuesta por:

  • Regimientos de infantería de Línea: 1º Cántabro y 2º Cántabro
  • Batallones de Infantería ligera: 1º,2º y 3º de Tiradores de Cantabria
  • Regimiento de Húsares de Cantabria

En marzo de 1811, el Consejo de Regencia, en nombre del Rey Fernando VII, ordenó que se formaran escuelas militares con el fin de proveer de oficiales a los diferentes ejércitos que luchaban desperdigados por toda la península. La del 7.º Ejército, que actuaba en el norte, y en la que estaba encuadrada la División Cantabria, se estableció en Colio. 

Húsar de Cantabria pintado por José Ferre Clauzel

De la academia de Colio, guarnición de los Húsares de Cantabria, salieron oficiales que nutrieron los ejércitos patriotas durante la contienda contra los gabachos. La mayoría de sus cadetes efectuaron sus prácticas en situaciones de guerra, ya que la lucha contra los franceses exigía un flujo constante de tropas. Muchos de ellos murieron incluso antes de haber terminado su entrenamiento.

La existencia de los húsares de Cantabria fue bastante efímera, ya que al finalizar la guerra se encuadraron en los Coraceros de la Reina, pero tomaron parte en multitud de acciones, demostrando un enorme valor y arrojo.

Además de muchos combates menores, intervinieron en la decisiva batalla de Vitoria, en la de San Sebastián rechazando en tromba un ataque francés, por lo que Wellington dijo de ellos que estaban “a la altura de los mejores soldados del mundo” y la batalla de Toulouse, ya en suelo francés, último enfrentamiento de la guerra.

 

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