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Senda fluvial del rio Nansa

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Hemos recorrido la Senda fluvial del rio Nansa, pero antes nos hemos acercado a Colombres y Pimiango.  Visitamos el Museo del Indiano de Colombres; la Ermita de San Emeterio; el Monasterio abandono de Santa Maria de Tina y los acantilados de Pimiango. Después nos acercarmos hasta la senda fluvial del  rio Nansa.

Organizamos una nueva excursión de Cantabria Inusual, saliendo de los límites actuales de Cantabria, para descubrir lugares interesantes.

En esta ocasión nuestro principal objetivo es pasear y disfrutar de la naturaleza en la senda fluvial del Nansa, aunque antes realizamos un par de paradas “curiosas”.  Después de una semana de lluvias, el día amanece espectacular, como cada vez que salimos de excursión. Está claro que tenemos una alianza con los elementos, y estos siempre nos son propicios.

Museo del Indiano (Colombres)

¿ Quién de nosotros no tiene algún antepasado “indiano”?

museo indiano Colombres
El imponente edificio que alberga el interesante Museo del Indiano

Casa construida por el emigrante a México Iñigo Noriega Lasso, data de 1906, y se llama “Quinta Guadalupe”. Claro exponente de la arquitectura indiana de la cornisa cantábrica. 

Llegamos al Museo del Indiano, un lugar peculiar, con un punto “kitsch”, pero que despierta nuestra curiosidad.  Primero visitamos sus preciosos jardines, donde destacan los enormes ejemplares de magnolios y los tilos que rodean el trazado de los caminos. También hay palmeras canarias, cedros de Japón, acebos arbóreos, fresnos, ciprés de California….

En el exterior del edificio nos fijamos en algunas decoraciones, cuya iconografía hace referencia a los negocios de la familia Noriega, propietaria original de la casa, y que se dedicaban entre otras cosas al comercio y a la producción de azúcar.

Ya en el interior, la definición de estética kitch alcanza una nueva dimensión, pero es esto precisamente lo que nos atrae del lugar. Cada una de las plantas del edificio está organizada en torno a los distintos países americanos que han recibido un mayor número de emigrantes. Os recomendamos iniciar la visita en el patio central de la planta principal: allí se pueden visitar las exposiciones de los centros asturianos de Cuba y E.E.U.U., la sala dedicada al exilio y  espacios domésticos como el comedor, fumador, gabinete de señoras, etc.

Ermita de San Emeterio, Monasterio abandonado de Santa Maria de Tina, y acantilados de Pimiango

En el entorno de la cueva de El Pindal, el paisaje no puede ser más mágico y espectacular.

Nuestra primera intención era la de visitar la cueva. Aunque intentamos reservar cn mucha anticipación, no encontramos plazas, así que cambiamos el plan.

Dejamos los coches aparcados cerca de la Ermita de San Emeterio, y comenzamos un recorrido no muy largo, pero con una sorpresa en cada esquina .

Ermita de San Emeterio
Ermita de San Emeterio cerca de Colombres. Aquí se rodó la película de Garci “El Abuelo”

La primera parada la hacemos en esta pequeña Ermita, que sin tener un gran valor artístico, tiene mucho encanto.

Se cree que data de S. XIII, aunque el humilladero frente a él es mucho más antiguo.

Una importante escena de la famosa película “El Abuelo” de José Luis Garci, se rodó en los soportales de esta ermita. 

Junto al santuario hay una fuente “milagrosa”, cuya agua dicen que cura numerosos “males de los huesos”, especialmente de las extremidades inferiores. Nosotros intentamos refrescar allí los pies, pero nos encontramos con que no mana agua. Nunca mejor dicho: nuestro gozo en un pozo…

Detrás de la ermita parte una senda hacia las ruinas del monasterio cisterciense abandonado de Santa María de Tina. El recorrido hasta allí es precioso, atravesamos un bosque de encina atlántica, aunque lamentablemente encontramos también una gran plantación de eucaliptos. Sólo esperamos que esta segunda no acabe con el bosque autóctono de la zona.

Las ruinas son de un templo del siglo XIII de estilo cisterciense. Adosado al muro exterior, en la parte derecha de la entrada, queda lo que parece ser un horno. Dentro de la nave se puede ver también un sepulcro de piedra. A un lado de las ruinas, y sobre una loma rocosa, están los restos de lo que serían las habitaciones de los monjes.

La verdad es que el lugar inspira paz y espiritualidad, algo de lo que, con nuestro estilo de vida actual, nadie anda muy sobrado.

Continuamos nuestro camino para dirigirnos hacia los acantilados de Pimiango,  a escasos metros del monasterio. ¡¡¡Qué espectáculo!!!! Os recomendamos que vayáis bordeando la costa y acercándoos al borde del acantilado según vuestro propio criterio, pero siempre con precaución. Algunos tramos no son sencillos, así que cada uno debéis marcar vuestros límites.

Senda fluvial del río Nansa

La senda fluvial  del río Nansa es un recorrido temático dedicado al agua, al patrimonio industrial y a la obra pública asociada al río.

Nosotros realizamos el tramo desde Muñorrodero hasta la central hidroeléctrica de Trascudia, unos 4.80 kms ida, más lo mismo de vuelta.

Existen numerosas variantes para realizar la senda, y todas igualmente estupendas, todo depende de cuál sea vuestro planteamiento. Si pincháis aquí , podéis ver aproximadamente cuál fue nuestra opción. 

La senda apenas tiene desniveles, y está bien acondicionada y señalizada. Discurre en su mayoría por las trochas de los pescadores, donde se han añadido pasarelas  de madera y algunas escaleras excavadas en la roca. En un punto de la senda, se puede elegir entre recorrer la senda tradicional o la de aguas bajas, cuando el río no baja con mucho caudal. Nosotros elegimos la segunda, que va justo al borde del río, y es aún más bonita, si cabe.

Como el día era soleado, agradecemos la sombra del bosque de ribera, con alisos, fresnos, sauces, espinos, laureles y encinas. Estos bosques fueron utilizados en el pasado para alimentar las fraguas de las numerosas ferrerías que existieron en la zona.

Más o menos a mitad del recorrido, nos encontramos con un rincón precioso:  la cueva-surgencia de Confría. Tiene todo el aspecto de estar repleta de murciélagos, además de parecer peligrosa, así que ni nos planteamos el asomarnos.  A lo largo del camino encontramos también varios refugios para pescadores y dos “teleféricos” con los que cruzan el río. Se trata de plataformas de arrastre manual, una de ellas parece que funciona aún, y hacemos una pequeña prueba. No os recomendamos que hagáis lo mismo, pues el mecanismo funcionaba sólo a ratos.

En un pequeño claro en el recorrido, nos paramos a comer de picnic, unos sentados a la sombra, y otros al sol, como lagartos. Podéis llevar unas mantas o unas toallas, para tumbaros después de la comida, pues en ese entre sol y sombra se está de lujo, e invita a echar una pequeña cabezada.

Os recomendamos que os acerquéis hasta la cercana Ferrería de Cades, que ha sido recientemente rehabilitada y se puede ver en funcionamiento.  Pinchad aquí para más información .

Terminamos el recorrido en la central eléctrica de Trascudia, donde disfrutamos de la vista de una pequeña cascada doble. A pocos pasos de esta, subiendo por el camino que comienza a la izquierda, llegamos a la casa de un paisano curiosísimo que, aunque no es un bar, ofrece bebidas frescas y unas sillas para sentarse en su terreno. Charlamos y nos reímos un rato con esta persona muy peculiar antes de emprender nuestro camino de regreso.

Precisamente en el regreso, una parte del grupo decide atajar por un camino que nos indica esta persona, y que efectivamente te ahorra aproximadamente medio kilómetro, además de poder disfrutar de unas vistas del recorrido que hemos hecho desde otra perspectiva y a más altura.

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